Una identidad grandiosa

Extracto del libro "Entre Durango y el Cielo" de Juan Nava Stenner
© Juan Nava Stenner
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Como sabemos, nuestro planeta padece actualmente afecciones ambientales como el calentamiento global, la disminución de la capa de ozono, la emisión de sustancias tóxicas, la lluvia ácida, la erosión, la degradación de la tierra, la contaminación del aire, el suelo y el agua que son problemas que llaman la atención y que ya en algunos lugares del planeta causan síntomas de alarma. En Durango, el aumento de la temperatura tanto en la región de las quebradas, de la sierra, de los valles y del componente propio del desierto chihuahuense, nos ha hecho padecer este año una intensísima sequía rompiendo cifras record de calor y estiaje que han impedido el desarrollo económico óptimo en ganadería y agricultura. De esto se habla en el mundo, cuando vimos las escenas de cómo algunos glaciares de la Patagonia y de Alaska empezaron a flotar en el mar perdiéndose millones de litros de agua dulce, tan necesaria para la vida y tan escasa en algunas latitudes como ya vimos.
Para hablar de conservación. Hay primero que hablar de las eco regiones terrestres prioritarias, conocidas como ETP, ese reducido numero de lugares en el mundo que gracias a su biodiversidad pueden llamarse los últimos lugares vírgenes del planeta, De estas 25 ETPs diseminadas por el globo terráqueo 88% de sus endemismos está perdido y sólo un 1% se ha conservado natural, desde el principio de la historia. Lo demás ha sido ocupado, arrasado, convertido o destruido por el hombre.
Durango al pie de la Sierra Madre Occidental y al lado del gran desierto de Chihuahua que ocupa un 60% del territorio duranguense. Forma parte de una Eco región Terrestre Prioritaria de Norteamérica gracias a sus bosques de pino-encino que es vegetación preponderante. Estos bosques duranguenses rodales monoespecíficos tiene pinos y oyameles (Abies), es diverso en tipos de encino (Quercus). México posee el mayor número de especies de pinos en el mundo con 44 de las 110 especies existentes. México tiene de 135 a 150 especies de encinos. De esta población, Durango es uno de los principales estados del país cuya población de pino-encino, marca la existencia de esta ETP que también se extiende a la Sierra Madre Oriental, al Eje Neovolcánico y parte de la Sierra Madre del Sur. En esta ETP donde queda comprendido Durango comprende unas 40 montañas por sobre los 3300 metros de altitud conocidas como islas de Montañas. La más alta es el monte Graham. en Estados Unidos, luego la montaña Muignora en Chihuahua y luego el Cerro Gordo, y el Huehuento en Durango. La ETP comprende las quebradas más profundas de la Sierra Madre Occidental, que son Mezquital, Piaxtla, Real de Ventanas todas con 2000 metros de profundidad desde la cúspide de la sierra, más profundas que las barrancas del Cobre de Chihuahua y sólo superadas por una Ubicada en el estado de Oaxaca. Se reconocen 525 especies de aves de las cuales 23 son endémicas estrictas. Existen 5300 especies de plantas fanerógamas pero la Conabio asegura que el número puede crecer a 6300, se conocen 384 especies de reptiles y 84 especies de peces de ellas 18 son endémicas como la carpa de la familia Cyprinidae. De las 35 especies de ardillas que hay en México 5 son tamias o chichimocos, las 5 son endémicas de México pero sólo dos son nativas de estas latitudes de la sierra madre, las dos en categoría de riesgo. La tamias merriami y la tamias durangae. Hay 218 especies de anfibios y casi 200 especies de mariposas. La ETP tiene 328 especies de mamíferos. En esta etp donde está Durango junto con otros 12 estados de la república mexicana hay especies emblemáticas como el gorrión serrano endémico en Durango en categoría de riesgo, la cotorra serrana oriunda de la sierra madre muy escasa protegida por la norma mexicana, en Durango se hallan tres especies de trogones, el elegante, mexicano y orejón conocidos como Coas, hay la urraca pinta nativa de esta ETP compartida entre Durango y Sinaloa, el lobo gris mexicano aunque su distribución esté extinta es emblemático de nuestra latitud, el pájaro carpintero imperial, extinto, el león de montaña escaso, el gato lince escaso, el pitón , extinto, y todas estas cifras contrastadas y verificadas por organismos internacionales que marcan que los bosques de pino encino de Durango son proclives para la vida y merecen el más acucioso rescate y protección. Motivos para sentir orgullo por nuestra tierra, ubicada por Dios, por la naturaleza, por el destino en un lugar del mundo, que es por excelencia megadiverso.

Durango quiere decir “más allá del agua” o “vega entre ríos” en Euskera, idioma vasco, el escudo de armas es un reflejo del pensamiento español y de la época de la Conquista, dos lobos en actitud de correr que llevan en el hocico un cordero blanco o presa menor cada uno, con huellas de sangre que les brotan por haber hincado los dientes en ellas. Un árbol de roble símbolo de libertad como así se considera en Durango España donde abundan, un cielo azul de una mañana despejada y espléndida, dos ramas verdes de palma, el símbolo de la Corona que remata en una esfera que representa el globo terráqueo de donde surge una cruz latina. En la Villa de Durango vivió el hombre más acaudalado de toda la Colonia española Juan Joseph Zambrano que explotó fabulosos yacimientos de oro y plata que lo convirtieron en el hombre más rico quizá del naciente continente, dueño de minas fabulosas y luego de fincas muy significativas para la durangueñeidad. Durango fue la provincia más grande que jamás tuvo España pues llegó hasta Santa Fe en el camino de la plata, el Camino Real de Tierra Adentro. Alguna vez siendo la Nueva Vizcaya lo que hoy es Arizona, Nuevo México, Texas, Chihuahua, un inmenso territorio que originó una identidad valiente, aventurera, creativa, trabajadora, que retó a través del destino a la historia donde convivieron españoles, criollos, mestizos, indígenas, xiximes, acaxees, tepehuanes, entre otros, una tierra grandiosa, rica en recursos naturales que forjó una identidad que aún perdura.

Duranguenses o durangueños, es el gentilicio que utilizamos los que somos o nos sentimos de Durango. Una investidura que se adquiere por derecho de sangre (Jus sanguinnis) pero que se debe usar como sentido de pertenencia de donde se nace o de donde se reside. Todos somos duranguenses o durangueños porque la identidad se lleva en la sangre, en el sentimiento de pertenencia, en la voluntad y en el compromiso. Ser duranguense o durangueño es el compromiso inobjetable de luchar por engrandecer al estado. Es la obligación moral, la obligación cívica, ética, de trabajar unidos, ser solidarios, vivir en paz una vida productiva, de honestidad y de servicio, que enaltece los más grandes valores de la durangueñeidad, que son: ser hospitalarios, francos, solidarios con el respeto más sublime al valor de la unidad familiar que nos heredó con su visita el Papa Juan Pablo II .Respetuosos de nuestros símbolos que nos identifican para con el resto de la patria, como dice la poeta Elia María Morelos,”La Luna de Durango es otra Luna”, La Catedral de Durango, El Centro Histórico, la Sierra Madre, La flora y la fauna, el Cerro del Mercado, Pancho Villa, Fanni Anitúa, Dolores del Río, El Parque Guadiana, la comarca lagunera, el pinole de Santiago Papasquiaro y los alacranes de Durango. La identidad duranguense se expresa con orgullo y motivación bajo ese cielo azul cobalto que fascina a propios y extraños. El duranguense tiene vocación histórica y cultural y esa es nuestra diferencia de los sinaloenses o los tamaulipecos, sin dejar de ser mexicanos los duranguenses tenemos una identidad diferente que nos es propia, vivimos la patria con el sudor de la frente.
Me gana la emoción el hablar de Durango, mil motivos hay para hablar bien de Durango, y es obligación moral engrandecer al estado como buenos duranguenses o durangueños.
Hoy nos ocupa, el arranque cuidadoso y sentimental, de una nueva proyección de uno de nuestros máximos símbolos históricos de la durangueñeidad: El Parque Guadiana, testigo fiel de nuestra historia donde se tejieron mil historias de amor y convivencia de abuelos y padres. El Parque Guadiana el máximo paseo de los duranguenses que junto al bello recinto del Ojo de Agua y del moderno Parque Sahuatoba émulo del joven eterno que se hizo estrella será erigido como uno de los símbolos más grandes de la durangueñeidad, para orgullo de todos, para presumirlo y vitorearlo, tal como lo hacen los de Chihuahua que presumen por lo bonita que es, como Jalisco cuya capital huele a tierra mojada o como escribió Ramón López Velarde, “bajo un cielo cruel y una tierra colorada”, Nosotros digamos Nuestro parque Guadiana, nuestra identidad, nuestra historia, y el gran pueblo que es el duranguense…….

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